Periódicos se
cierran crujiendo como
abetos en el alto
viento
sus columnas; un
anciano
cuelga bajo la
lámpara; sobre
el sofá duerme el
mediodía
y sueña en
iglesias.
Y despacio se
desmorona
en el desván
entre libros viejos cuyos
bigotes
rastrillan
la piel de una
mujer
hasta sudorosas
tensiones.
Un reloj aparece
en las ventanas
diciendo el
tiempo, equivocándose
y no completando
una palabra
la niebla es un
árbol de café
creciendo en un
vientre infantil.
Un tendedero en
un jardín frente a la casa,
en el canal una
guitarra de
de sedosos trapos
y cerillas de Suecia
y la nubes
mujeres gordas sobre
cientos de
divanes de rizos dorados.
Seguro que voy a
la calle,
un coche frena:
recojo
mi cuaderno en un
camino
algo más
distante. La tierra
se ha adherido a
mi manga.
Remco Campert
Geen opmerkingen:
Een reactie posten